Miguel Díaz-Canel prometió ante parlamentarios y empresarios de Vietnam buscar soluciones para las quejas planteadas por las empresas de la nación asiática sobre las dificultades que encuentran para hacer funcionar sus inversiones en Cuba, una demanda que ha obligado a La Habana a enviar funcionarios a Hanói para ofrecer explicaciones.
Durante una reunión el martes 2 de septiembre en la sede de la Asamblea Nacional con su presidente, Tran Thanh Man, el gobernante de la Isla dijo que instruirá a los ministerios, industrias y gobiernos locales para que creen mecanismos y condiciones especiales para que las empresas vietnamitas puedan operar con éxito en Cuba, citó el medio local Nhandan.
Señaló Díaz-Canel que "las áreas estratégicas" de las inversiones vietnamitas en la Isla son, entre otras, la agricultura, la energía y la biotecnología, aunque La Habana espera que se expandan gradualmente a otras áreas potenciales.
El gobernante, que concluye su visita oficial de tres días a Vietnam para participar en los actos por el 80 aniversario de la Revolución de Agosto y el Día Nacional de la República Socialista de Vietnam, tuvo que emplearse a fondo en otro encuentro el martes, esta vez con empresarios del país anfitrión.
Acompañado por el primer ministro vietnamita, Pham Minh Chinh, Díaz-Canel se reunió con representantes de empresas, ministros, jefes de industrias y agencias centrales locales para discutir y desarrollar la cooperación comercial y de inversión, reseñó el medio PNB.
Según el reporte, "en la reunión, los empresarios vietnamitas escucharon de la parte cubana sobre las políticas, lineamientos y prioridades de Cuba. Al mismo tiempo, intercambiaron opiniones, recomendaciones y propuestas para la parte cubana sobre las dificultades y obstáculos en la implementación de proyectos de inversión en el país", de los que se quejan desde hace tiempo.
El gobernante cubano aseguró que La Habana "está comprometida con crear condiciones favorables y ofrecer más incentivos; al mismo tiempo, está dispuesta a escuchar y eliminar las dificultades que permitirán a las empresas vietnamitas hacer negocios en Cuba sin obstáculos".
Manifestó también su esperanza de que Vietnam desarrolle y amplíe la cooperación y la inversión con Cuba, especialmente en esferas como la agricultura, ganadería, acuicultura, biotecnología, productos farmacéuticos, fabricación de bienes de consumo, distribución y venta minorista de productos básicos, turismo, bienes raíces, exploración y producción de petróleo y gas, así como que transfiera tecnología y coopere en la comercialización de productos a Cuba, contribuyendo al desarrollo socioeconómico de la Isla.
En esa cuerda, el primer ministro Pham Minh Trinh invitó a las empresas vietnamitas a "ponerse en el lugar de Cuba" y "compartir con la Isla lo que Cuba ha compartido con Vietnam", en alusión al apoyo de Fidel Castro a Vietnam del Norte durante la guerra contra Vietnam del Sur, que culminó con la reunificación del país bajo un régimen comunista.
Citando la frase de Castro: "Cuba está lista para derramar su sangre por el bien de Vietnam", el primer ministro dijo que tenía la esperanza de que las empresas vietnamitas "estén dispuestas a sacrificar su tiempo, esfuerzos e intelecto por Cuba", demostrando las fuertes y fieles tradiciones del pueblo vietnamita.
Pham Minh Trinh comentó que durante las conversaciones entre Díaz-Canel y el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, se acordó desarrollar y profundizar la cooperación comercial, económica y de inversión, especialmente en la agricultura, energía solar y biotecnología.
El primer ministro además instruyó al Ministerio de Agricultura y Protección del Medio Ambiente y a las empresas vietnamitas a ampliar el área de cultivo y aumentar la productividad de la cosecha de arroz en Pinar del Río, donde hay un proyecto en marcha, así como a estudiar y aplicar otros para el desarrollo de árboles frutales, ganadería y acuicultura en Cuba, con el objetivo de producir "suficientes alimentos".
También llamó a las empresas cubanas a aumentar la cooperación y la inversión en Vietnam, especialmente en áreas como la biotecnología y los productos farmacéuticos.
"Lo que se dice se hace, lo que se promete debe implementarse de manera efectiva y en la práctica", subrayó Pham Minh Trinh, al parecer sabedor de que La Habana no suele cumplir su palabra.
La semana pasada, la viceministra de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Deborah Rivas Saavedra, trató de aplacar las críticas de Hanói a las dificultades que encuentran sus empresas para hacer negocios en la Isla.
"Cuba está abierta y lista para considerar qué medidas puede tomar la parte cubana para garantizar la implementación efectiva y sostenible de nuevos proyectos de inversión de empresas vietnamitas en Cuba, brindando beneficios prácticos a ambas partes", dijo la funcionaria, que no pasó de las promesas de que "los proyectos de inversión de las empresas vietnamitas en Cuba continuarán recibiendo atención y apoyo a través de una serie de políticas preferenciales del Gobierno cubano".
Agradeció los donativos de Hanói y el proyecto para cosechar 11.500 toneladas de arroz en tierras cubanas, así como una inversión en energía solar que el Grupo Viettel de Vietnam planea implementar en la Isla en un futuro próximo.
Hanói, que envió de interlocutor de la funcionaria cubana a su viceministro de la Construcción, Nguyen Tuong Van, no evitó mostrar diferencias con su aliado y reconoció abiertamente las dificultades y deficiencias existentes. Precisó el funcionario que "las dificultades internas de Cuba han tenido un impacto significativo en el progreso y la eficacia de los proyectos de cooperación, especialmente en asuntos relacionados con la electricidad, el petróleo, los materiales, los procedimientos administrativos y la liquidez cambiaria. Estos desafíos requieren los esfuerzos de ambas partes y soluciones más flexibles, creativas y radicales en el futuro", dijo.
Además, en las conclusiones de la reunión se acordó recomendar a los gobiernos de los dos países, especialmente al de Cuba, que presten atención al desarrollo de mecanismos para resolver dificultades y problemas, creando un entorno de inversión abierto y favorable para las empresas vietnamitas.
A fines de julio último, el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Vietnam, Bui Thanh Son, también pidió en una reunión con el primer viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Gerardo Peñalver, "que continúe coordinando esfuerzos para eliminar dificultades y obstáculos, creando condiciones favorables para la inversión y los negocios de las empresas vietnamitas" en la Isla.
En 2024, el comercio bilateral alcanzó los 199,3 millones de dólares estadounidenses, un 28,1% más que en 2023. Desglosado ese importe, suman 193,7 millones de dólares de exportaciones de Vietnam a Cuba y apenas 5,6 millones de dólares de ventas de la Isla a la nación asiática. O sea, un desbalance enorme.
Vietnam implementa siete proyectos en la Isla, con un capital total invertido de más de 160 millones de dólares. Empresas como Thai Binh, Viglacera y Agri VMA tienen negocios en áreas como los materiales de construcción, fertilizantes, productos farmacéuticos y energía solar.